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El problema de la droga
Los
niños de la calle recurren a la droga principalmente
para evadirse de la situación en la que se encuentran.
Irónicamente es una manera de autoprotección
que utilizan tanto para escapar la realidad en la que
viven como para mantenerse despiertos por la noche y
así poder hacer frente a las amenazas que se
presentan. Las dos drogas principales que utilizan son
el pegamento, el cual inhalan por la boca y por la nariz
en recipientes de plástico (como se puede observar
en todas las fotos) y el crac - residuos de la cocaína
- el cual se fuma.
Los efectos que tienen la droga sobre sus cuerpos
pequeños y malnutridos se explicaran en detalle
en el apartado de salud
e higiene. La intoxicación es constante;
el bote de pegamento se separa pocas veces de sus bocas,
solo cuando consiguen resguardarse en algún recoveco
seguro durante 2 o 3 horas para dormir, descansan sus
pulmones del ataque del tolueno, la sustancia toxica
que lleva el pegamento. Algo menos exagerado pero también
bastante común es el crac. Por lo general el
niño que fuma crac ya lleva un tiempo en la calle
y aproximadamente el 30% de los niños lo consumen.
La piedra de crac de San Salvador lo consiguen los
niños por unas 400 pesetas. Sobra decir que por
este precio la pureza de la droga que consiguen es reducida
siendo completamente alterada por sustancias de todo
tipo, indudablemente toxicas. El pegamento es de mas
fácil acceso aún ya que es el mismo que
utilizan los zapateros de San Salvador. "La pega"
es la droga de los pobres. Por 40 pesetas o menos el
zapatero facilita medio litro de pegamento a los niños
los cuales tardan menos de 18 horas en consumir.
Un efecto indirecto de la utilización de estos
narcóticos es la desnutrición. Con la
adicción, la droga se convierte en una urgente
prioridad y con 40 pesetas en la mano un niño
de la calle no vacila en comprar un bote de pegamento
antes que un plato de arroz. Para conseguir dinero hacen
todo tipo de trabajos, inclusive la prostitución,
violando todos los cánones de la protección
infantil.
Es imposible encontrar un niño de la calle
que no utilice los citados narcóticos. La dependencia
tanto física como psicológica y la facilidad
de acceso pronto convierte a los niños en toxicómanos,
desencadenando un millar de nuevos problemas como la
explotación infantil, la violencia, la prostitución,
y en general reduciendo su posibilidad de sobrevivir.
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