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Explotación y Prostitución Infantil
Los niños constituyen la mano de obra mas barata
que hay. Los niños viven en las lindes del mercado
central de San Salvador (capital de El Salvador) concretamente
en los parques urbanos del Trovador, San José
y Hula Hula y en la calle Celis. Los mercaderes del
mercado próximo aprovechan el estado de inferioridad
producida por el hambre y el ansia de la droga para
explotarlos. Cargan cajas, bolsas de basura o limpian
los suelos a cambio de unas monedas. Para conseguir
dinero también cuentan chistes, cantan o hacen
juegos en los autobuses, consiguiendo que su asombrosa
creatividad sea recompensada.
Los
niños también se involucran en actos delictivos.
A menudo sutilmente meten la mano en los bolsillos de
los ciudadanos o roban algo de comida del puesto del
mercado. La consecuencia de su delincuencia es la enemistad
con las autoridades locales lo cuales no tienen ningún
reparo en golpearlos con porras hasta haber causado
muertes en algún caso extremo. Los niños
obviamente no cuentan con ningún tipo de defensa
legal.
Quizá el trabajo mas denigrante a la que se someten
las niñas en especial, es a la prostitución.
Al anochecer esperan en lugares determinados de la ciudad
a ser prácticamente violadas para acto seguido
llenar sus botes de pegamento y esnifar hasta que desaparezca
el sufrimiento.
Los sucios y mal pagados trabajos de mercado, el entretener
a los pasajeros de los autobuses, el robo y la prostitución
son los que proporcionan el capital de los niños.
Crudas tareas que en la mayoría de los casos
invertirán en su propia destrucción por
consumo de droga.
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